Mujer (2019)

Se había creído que tener hijos nos hacía más vulnerables, sin embargo no hay mujer más empoderada que una madre.

 Nos creían delicadas como una flor pero hemos demostrado ser más fuertes que un roble.

Que felicidad ser parte de esta generación que despertó y en la que buscamos generar acciones concretas de cambio. En la que la ideología ha evolucionado y ya no necesariamente hay expectativas que cumplir o formatos que llenar. En esta época en la que dejamos de etiquetar negativamente y enseñamos a las nuevas generaciones a no hacerlo tampoco. 

En la que si una mujer no tiene como prioridad o preferencia casarse no es una solterona, sino una chingona. Aquella que no quiere tener hijos no es egoísta sino decidida. En donde una niña no es mandonsita, sino líder innata.

Hoy sabemos que si no hay sendero recorrido, tenemos la confianza de empezar a pisarlo. Que si no hay algún deporte en femenino, podemos crearlo y fomentarlo. A las mujeres hoy no nos queda duda de que podemos ser la primera en llegar y abrir brecha para las demás.

Me da satisfacción que para mis hijos no hay especificaciones burdas como juguetes de niña o niño, rosa o azul. Pero sobre todo no hay distinciones de roles, de quién puede hacer realidad sus sueños y quienes los dejan pasar.

Lo sé de sobra, las mujeres no necesitamos un día para felicitarnos pero sí quisiera celebrar que juntas, ahí vamos. Hoy aplaudo que por fin nos hemos dado cuenta de que unidas logramos mucho más. Que la colaboración nos lleva más lejos que la competencia o indiferencia de las unas con las otras. Hoy celebro que ya no nos da pena decir lo que pensamos y sentimos, ni nos da miedo enfrentarnos a abusos o injusticias y esto porque sabemos que no estaremos solas nunca.

En estos tiempos podemos decir que la sociedad lentamente y con muchos desafíos está cambiando, que aunque el camino es muy largo, empinado y rocoso, estamos bien equipadas para llegar a la cima. 

Nunca ha sido fácil ni será fácil ser mujer, hoy significa que hay que seguir peleando, no contra un rival, simplemente exigiendo los derechos que merecemos.

Felicidades mujeres que lidian todos los días en su profesión, en su vida, en la crianza de sus hijos… por una sociedad más igualitaria. Por cumplir sus sueños y por enseñarle a sus hijas y sobrinas, con el ejemplo, a hacer lo mismo.

Hoy, para mí, ser mujer es la certeza de que nada ni nadie debe limitarme. Y de que yo tengo la capacidad de decidir, de cambiar y de crear mi propio destino. Ojalá fuera la misma realidad para todas las mujeres del mundo, mientras tanto, a seguir luchando mujeres y hombres para llegar a eso.

Feliz Día de la Mujer

 

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I am 35

I am 35 and I’ve never felt so good. So free.
I am no longer over-analyzing, over-thinking things and being over controlling. I am free from all the BS.

Today I turn 35 and I feel like I’m steadily ascending to the top of my learning curve on how to be healthy from within. Physically, mentally and spiritually. (Learning doesn’t mean dominating. Although we never stop learning and health tendencies are always changing, at least I know where I want to be, and I’ll be working on it daily for the rest of my life.)

I spend hours of my week building physical endurance but understanding that emotional endurance is equally important. I try to spend my time more wisely and be more focused on my goals. I tend to be scatter minded and I think I will always be, the difference is nowadays I care about less things and less people (not to be obnoxious, but you know what I mean), I know I’m right beside the ones who matter to me.

Today I am happy knowing that small actions build up to something bigger. Today I love deeply and unselfishly. Having been around the sun 35 times, I feel I have a greater understanding about my feelings and my many issues, whether or not they are controllable. I have learned to be mindful of the ones I can’t control and slowly let them go.

Today I can sit in my car and listen to one of my favorite 90s song (which I loved as a teenager)…knowing I am a little bit of all of them.

You gotta be bad, you gotta be bold, You gotta be wiser.
You gotta be hard, You gotta be tough, you gotta be stronger.
You gotta be cool, you gotta be calm, you gotta stay together.
All I know, all I know, love will save the day

(for my younger friends and cousins:

https://www.youtube.com/watch?v=pO40TcKa_5U

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Lo auténtico es lo normal

Crecí en una sociedad católica y conservadora. Rodeada de compañeros en su mayoría de ideas fijas y prejuicios preinstalados por generaciones anteriores. Creí que pensaba igual, que me impresionaba lo mismo que a ellos, hasta que me di cuenta que no.

Con el paso de los años fui encontrando mi identidad y descubriendo diversos puntos de vista. Al salir de mi burbuja, a viajar o para estudiar en el extranjero, logre crecer en lo personal. En mí hubo una evidente evolución, cada afirmación o negación que otorgaba a cuestionamientos de mi crianza sentía como si un nervio dentro de mi cabeza se fuera perforando con pequeños hoyos causando estallidos en mi cerebro.

Me conecté con el ser humano que soy y abandoné las expectativas que yo misma me impuse respecto a lo que tenía que ser, hacer o pensar. En general, no estaba tan alejada de los valores y la moral que me enseñaron mis papás, sin embargo comencé a apreciar otras ideas y enfoques.

En cuanto a la religión, llegué a una conclusión un poco drástica, pero a mis casi 35 años esto es lo que predomina en mi circulo de confianza. Crees en Dios, en la sabiduría de Star Wars o en ti mismo. Esta última acompañada de la bondad del universo.

A mis hijos, sin afán de confundirlos, les enseñamos un poco de los tres. Pero con lo que más les enseño, es como me enseñaron a mí, con el ejemplo.

Las necesidades morales de nuestra generación son distintas a las que tuvieron nuestros padres y las que nuestros hijos tienen son distintas también a las que vivimos en nuestra infancia. Hay más igualdad entre hombres y mujeres, pero aún no compartimos todos los derechos, hay más apertura en temas de sexualidad, pero todavía no más aceptación.

Es por eso que la empatía y la tolerancia están muy arriba en mi escala de valores personales y son los que busco transmitir a mis hijos. Si una persona piensa o vive diferente a nosotros no es una persona rara o complicada. Simplemente es una persona diferente a ti, y de eso esta hecha la vida. Variety is the spice of life. Un equipo de trabajo o grupo de amistades compuesto de gente con diversas ideologías son los más enriquecedores porque todos de alguna manera aportan para hacernos mejores. Inculcando esto, además fomentamos que si nuestros hijos tienen ideas distintas a las nuestras cuando vayan convirtiéndose en adultos, sabrán que como sus papás los escucharemos y respetaremos.

Otro punto en el que buscamos predicar con el ejemplo en mi familia es en que el valor de una persona es el mismo, siempre. Sin importar si eres mujer o eres hombre, tu calidad económica, color de piel, idiosincrasia, preferencias etc. A pesar de las diferencias que tengamos nuestra valía es igual y por ende debemos honrarnos y apreciarnos por igual. Si desde que son niños enfatizamos en esto estaremos plantando semillas en sus corazones de aceptación, pero sobre todo, de caridad y compasión, semillas que en el interior de muchos germinarán y darán frutos en una sociedad que desesperadamente lo necesita.

Hablar con nuestros hijos de situaciones actuales con naturalidad, es un tema que a todos los amigos papás con los que platico nos da cierta incomodidad. Tal vez unos piensan que algo no es normal, y lo entiendo. Ya nosotros tenemos creencias y paradigmas bien establecidos, pero no quiere decir que algunos temas no sean una realidad y que esa realidad a los demás no les afecte.

Hace unos meses platicaba con una persona muy querida. Orgullosa me decía, “Yo claro que les enseño a mis hijos que hay de todo tipo de personas, pero que lo normal es que se casen hombres con mujeres, como su papá y yo”. Yo con mucha delicadeza le expliqué que, en mi opinión, eso es parte de un problema, no solo en casa, si no en la sociedad. El creer que aceptamos, pero realmente no lo hacemos. Si nosotros les decimos a nuestros hijos que esta mal y no es natural enamorarse de una persona del mismo sexo, si alguno de ellos es homosexual o transexual, sus primeras inquietudes serían:¿Entonces por qué no soy normal? ¿Por qué eso que siento está mal? No voy a aceptarlo. Lo tengo que reprimir.

Lo normal, para mí, es lo auténtico. Es lo que cada persona es, siente y piensa, eso es lo normal.

Lo mejor sería que como padres de familia, podamos demostrarles a nuestros hijos que los queremos, incondicionalmente. A pesar de que nos enojemos con ellos, que no pensemos igual que ellos, que no tengan las calificaciones que esperamos o los hobbies y profesiones que deseamos. Si tan solo ellos saben que los queremos por encima de todo, serán más abiertos con nosotros, honestos y dispuestos a expresarse, estaremos más conectados con ellos en la pre-adolescencia, adolescencia y siempre.

Un recurso que me ha servido para que mis hijos absorban una enseñanza es a través de cuentos, simplemente les platico de algo que me ha pasado o que he leído. De esta manera, comparan sus historias personales con las que han sucedido a otros también y se sienten acompañados en ese camino.

Esto último me recuerda a una anécdota de hace ya algunos años. Cuando un amigo de Alejandro, mi esposo, le preguntó “¿Cómo puedes leer tanto? ¿Por qué lo disfrutas mucho?” Este amigo es un excelente arquitecto, una persona sumamente creativa, “Me distraigo rápidamente cuando empiezo a leer”, le decía él, para aclarar el motivo de su pregunta. Alejandro le contestó: “Siempre me ha gustado. Es como tener una conversación contigo mismo. Te contestas a ti mismo sobre problemáticas que están teniendo los personajes del libro y así te conoces más a fondo. ¿Qué opino de este tema? ¿Cómo reaccionaría yo ante esta situación?”

Y así como la lectura propicia estos resultados, nosotros debemos de ser así con nuestros hijos; tratar de no imponerles deducciones si no más bien intentar guiarlos a que ellos lleguen a sus propias conclusiones. Es muy difícil, lo sé. Pero mientras más pronto lo hagamos en su desarrollo, les estaremos ayudando a saber quiénes son realmente, y ese es un regalo inigualable.

Nuestra voz como papás se convierte en la consciencia de nuestros hijos. Entendamos la magnitud de esta responsabilidad de enseñarles a nuestros hijos con gran cautela lo que pensamos porque el mundo necesita urgentemente seres humanos más empáticos, más comprometidos y más consientes de la dignidad humana.


 

Brené Brown (@brenebrown) Researcher y Storyteller, como ella se describe, es una mujer a quién admiro y sigo. La escuché hace poco en un podcast de Dax Shepard: Armchair Expert: Live From Austin. Hablaba de por qué iba con frecuencia a la iglesia y me identifiqué mucho con esta frase:

“I want to go somewhere in my life, to experience collective joy and to believe there’s something greater and bigger that brings us together, and for me that is God…and I want to share that with people. I don’t need a congregation or some kind of convention of people to call together a meeting to see if we should ordain gay, lesbian, transgender, queer people, I don’t need to talk about that. If we are not fighting for that, then you are not on God’s side.”

*El 16 de noviembre fue instituido por la ONU como el Día Internacional de la Tolerancia. Una de tantas medidas de la Organización de las Naciones Unidas en la lucha contra la intolerancia y a favor de la aceptación de la diversidad cultural.

 

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Be like him (and be like me)

Lately, I’ve been thinking about how gratifying it would be if you would become somewhat like him.

If you would be generous with everyone and good at giving gifts like he is, but also know that kindness, actions, and caring are considered gifts, as I like to think.

It would be great if you would work hard but are also able to give yourself a break and have hobbies like he does. You know it is tougher for me to just lay down and rest for a while.

I hope you have many friends like I do, but I wish you choose your circle of trust wisely like he does.

It would be helpful if you would be street smart like him but give your opinion only when you are sure about your stuff, like me.

I would be excited if you turn out to be upfront and raw honest like him but know that being tactful, as I try to be, will strengthen every relationship you have.

It would be awesome if you were punctual like he is but allow yourself to be fashionably late like me.

He is solution-oriented and works fast to achieve what he needs or wants, as I wish you always do, but make sure you stop and breath. Make sure to pause and appreciate, take everything in. The good and the bad, as I remind myself to do every day.

I wish you are authentic and open-minded like him and embrace diversity like we both do.

It would be wonderful if someday you hide in a dark place at night with a flashlight to read, like your father used to do when he was a kid; reading is a way to realize how you really feel about the world. I also wish you would enjoy writing every once in a while, like I love to do, because that is a way for you to find out who you are in this world.

I know you might not know this, but you will soon realize your dad and I are like salt and pepper. We think differently and many of our interests are different. The one thing we have in common every single day of our lives is our unconditional love for each other and for you. Know that we only do what we consider is best for you. And only that.

We, in a way, season your life, but some things we’ll teach you work best for a particular recipe. You will need to apply them intelligently in the circumstances you encounter in life.

Today my hope is that when you both grow up you get to be in some ways like your father, because he is one of the best men I know.

Happy Father’s Day my love.
From the woman that made you be one.

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La conexión del corazón

Hoy se cumplen 2 años de que mi mamá murió.

Sin palabras para expresar mi sentir, comparto una carta que le escribí una noche sombría en Monterrey.

Al releerla hoy, pienso que tal vez en esos momentos quería ser honesta y vulnerable pero mostrarme fuerte a la vez, expresarle a mi mamá cuánto me iba a hacer falta y al mismo tiempo darle la tranquilidad de que iba a estar bien sin ella. Que su estrella se quedaba conmigo y con los que la conocimos.

Su madre y mi abuela (mi Muñe), falleció cuando mi mamá tenia unos cuantos años más que yo. El sufrimiento que nos deparaba su ausencia a mis hermanos y a mi, ella lo vivió en carne propia.

Cuando por fin me animé a compartirle el texto, yo no estaba en México pero se lo envié a mi hermana por e-mail y a ella se le ocurrió transcribirlo (junto con el escrito: Ganar en la Vida) en hojas blancas con letra muy grande. Así, mi mamá las iba a poder leer cuando tuviera un poco de energía.

Y así fue.

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Febrero ‘2016

Cuando me faltes no voy a perder mi camino
porque tu me enseñaste con un gran ejemplo a encontrar mi propio destino, a tener confianza y seguridad en mí misma.

Cuando termine tu misión en esta vida te voy a recordar todos los días como mi primer amor, mi primer alimento, mi primer abrazo… esos que se han multiplicado exponencialmente y convertido en el amor mas grande y los abrazos más cálidos que me han dado.

Cuando la vida, como la conocemos, te separe de mi voy a inmortalizar tu recuerdo con tantas sonrisas que compartimos y tanto amor que llena hoy mi corazón.

Cuando la luz de tu mirada me falte solo bastará con cerrar mis ojos y verte mirándome siempre sincera, siempre con ganas de enseñarme a valorar lo que tengo,  a disfrutar de las cosas simples de la vida y que al tener que esforzarme por alcanzar mis metas, éstas se disfrutan mas.

Cuando sientas que te voy a extrañar, tienes toda la razón del mundo. Te voy a extrañar, te voy a amar, te voy a buscar para platicarte y pedirte consejos…. Siempre. Y estoy segura que desde el cielo me los vas a dar.

Cuando me duela el corazón por no poderte abrazar no me voy a enojar con Dios por apartarte de mi…le estoy eternamente agradecida porque escogió tu vientre para crearme, tu voz para guiarme y tus brazos para acurrucarme.

Gracias por enseñarme que la plenitud y el equilibrio en la vida se puede alcanzar. Que estar con tu pareja mas de 40 años se puede lograr. Que tus hijos te quieran, te admiren y respeten sí se puede. Que la familia siempre es primero y que además se puede ser una abuela que los nietos esperen ver con ansias simplemente por compartir su tiempo con ellos, su entusiasmo y cariño.

Cuando me faltes, el sol se va a poner sobre mi alma… pero sé que vas a estar conmigo siempre. Como tú me lo escribiste una vez, la conexión del corazón es la que manda: atemporal, intangible y eterna.

En memoría de

Verónica Zubirán Mac Gregor (Dic. 21, 1952 – Abril 16, 2016)

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