¿Una flor o un poema?

¿Ensayos? ¿Escritos? ¿Poemas? ¿Frases?

Nunca he podido definir qué fue lo que escribí desde pequeña en mis diarios y libretas. Desahogos, ciertamente, que me ayudaban a aclarar mis ideas. La realidad es que esta mente que tengo es un relajo, pero cuando empiezo a escribir se corrige. Escribiendo logro ordenar y acomodar todo lo que pienso y siento.

Recientemente una amiga me regaló un libro muy padre, que al verlo le recordó a mi. The Word Collector de Peter H. Reynolds. Es un libro corto para niños y ella sabe como me gusta leer con ellos.

Mientras lo leía con mis hijos, me preguntó Ricardo, “Mamá, ¿qué es un poema?”

Le di una de esas respuestas que explicas pero no defines. “Es una manera de escribir que generalmente rima y…”. De esa respuestas que crees dominar pero no puedes explicar de manera concisa pareciendo que no sabes bien de lo que estas hablando… y yo que desde los 8 años escribo poemas y no se bien ni que son, pensé.

Recurrí a mi confiable Real Academia Española y ésta lo define como: 1. Obra poética normalmente en verso. 2. Tradicionalmente, obra poética de alguna extensión. Poema épico, dramático.

Evidentemente, no me ayudó.

Leí unas horas sobre los versos, las prosas, las silabas, la musicalidad y estructuras, sobre cómo los poemas cuentan con ciertos elementos característicos. Recordé mis clases de literatura, la clase de inglés en secundaria que me fascinaba y como aprendí hace muchos años lo que era un poema, por definición. Pero se aprende más bien leyéndolos y creo que en mi caso, escribiéndolos.

Trate de hacer un  análisis propio, ¿qué es para mí un poema? Leí a algunos viejos amigos (ya quisiera, pero al leerlos siento que los conozco y conocí) como Pablo Neruda, Amado Nervo, mi favorito Mario Benedetti, Gabriela Mistral, Maya Angelou (a quién descubrí hace poco), Margaret Atwood, Virginia Wolf… Me fascinó poder tenerlos todos arropándome esa noche desde mi computadora sin tener que ir a una biblioteca o comprar sus libros (hay días que soy más amiga de la tecnología que otros).

¿La definición? No la tengo y decidí que no la necesito. A mi hijo le voy a mostrar poemas y que él decida cómo se siente después de leerlos. Así lo va a entender más fácil y es lo que realmente va a perdurar en su memoria. A veces es así de simple.

Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía*. No tenía idea que existía. Así que para rendirle honor a esta expresión literaria, comparto una selección de poemas (según yo) que escribí en su mayoría, hace más de 15 años.

Me prometí a mi misma ser siempre honesta en lo que se publica en este blog así que como son escritos viejos no voy a modificarlos (por más que quiera).

Aquí están. Por orden cronológico.

 

Mayo 24, 2001

 

Si me pudiera refugiar en un libro o hundirme en el lavabo

Si dejara que las hormigas me carcomieran la piel

Si las cucarachas no fueran tan asquerosas

Y si escribir no fuera una necesidad…no estaría escribiendo tantas incoherencias.

 

Junio 15, 2001

Crezco porque aprendo

Y vivo para aprender

Crezco porque tengo inspiración

Y vivo para inspirar

Crezco porque sigo una meta

Y vivo para cumplirla

Crezco porque amo

Y vivo para amar

Vivo para crecer y crezco para vivir mejor

Para ser un mejor ser humano

Y no solo crecer yo sino poder ayudar, con mi ejemplo, a que los otros crezcan.

 

Septiembre, 18, 2001

Que rara sensación

De quererte sin querer

De pensarte sin pensar

 

Que difícil sensación

De sentirte sin sentir

De mirarte sin mirar

 

Que bonito sentimiento

el de poder amarte sin saber amar

Y de tenerte sin saber por qué.

 

Oct. 24, 2002

No te equivocas al pensar que nunca seremos amigos

Y es que siempre habrá algo más que me impida quererte tan poquito

No te equivocas al creer que siempre sentiré lo mismo y es que este amor es tan grande que se aferra a mi y no me deja sacarlo.

No te equivocas al dudar si esta historia tendrá un final feliz

Y es que tu alejándote y yo no teniéndote, nunca podre estar conforme sin ti.

 

Febrero, 28, 2003

La contradicción de saber sin estar segura

De entender sin aceptar

De oír sin escuchar

De tocar sin sentir

Tan absurdo como el ver sin observar

como el querer sin demostrar

Tan inútil como hablar sin transmitir

como llorar sin desahogarte

Tan imposible como un mar sin olas

Como un amanecer sin sol

Simplemente como una noche como hoy sin pensar en ti.

 

2003

Tan Solo

Si todo fuera como tú

Tan real, palpable, transparente.

Si tan solo la vida fuera como ahí

Tan simple, tan no sé, con final feliz.

Pero la vida es cruda, el amor es desamor

La felicidad es desdicha y las verdades mentira

Pero contigo no hay nada de eso, porque a tu lado soy yo misma y no puedo fingir.

Mi amor es total y mi sonrisa constante

Quiero ser siempre así.

Tan solo… si todo fuera como cuando estás tú.

 

 

Octubre 3, 2005

Creo que el cielo esta mañana lo pinto Picasso

Y estoy segura que esta noche le serviría a Van Gogh, si viviera, de inspiración.

Las estrellas (como tus ojos) iluminan mis sueños y un conejito que vive en la luna me giñe el ojo invitándome a sonreír.

La brisa no la veo, porque no quiero, y me hace sentir tan viva.

Anhelando que este cigarro no solo relajara sino aconsejara y este silencio por fin se callara para dejar hablar a la razón y no al corazón.

Y yo sigo sentada, respirando lento, mirando todo, buscando nada, pensando en ti.

Juzgando, sin querer, el tamaño tan pequeño de ese árbol y maldiciendo la chicharra que insoportable interrumpe el foco en mi cabeza de una posible solución.

Imaginando tal vez una vida fácil, sin conflictos, sin dudas, sin penas, sin dolor.

Volteo, el conejito ya no está.

Lo sé, regresará.

 

Marzo’ 2018

Te intercambio una flor por un poema
Aunque siempre has preferido darme flores
Un consejo hoy te doy sin pena
No hay mejor manera de enmendar tus errores

Aunque su color puedo ver y su olor aspirar
Me entristece saber que al cortarla, la flor, en pocos días morirá
Tus palabras, en cambio, en una poesía también florecerán
Y lo que es mejor, escritas en mis recuerdos, por siempre permanecerán.

El poema no lo percibo con todos mis cinco sentidos
Pero tiene tanto sentido para mí
Que me digas que me quieres
Que me cuentes de ti
Por qué me elijes todos los días
Con tanta oferta y baratijas que hay por ahí

Te agradezco tus palabras trazadas
Porque las abracé con mis ojos
Y las imprimí en mi memoria
Al paso del tiempo no se marchitan
Pues con certeza te digo que en mi corazón habitan.


 

“Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.” Octavio Paz

 

*En 1997, el editor Antonio Pastor Bustamante solicitó a la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) la creación del Día Mundial de la Poesía. La organización analizó su propuesta y en 1999 proclamó el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía.
“De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas.
Por otra parte, este Día tiene como propósito promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.”

 

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Tengo ganas de gritar

Versión original

 

Tengo ganas de gritar
de gritar tan fuerte para despertar a mis papás,
que mi hermana lo oiga en Londres y mi hermano en Caracas.
De gritar hasta quedarme afónica, que no pueda hablar más.
Escribir sería mi única salvación.

Gritare tan fuerte que los ángeles se asustarán y bajarán,
sino es que ya tengo varios a punto de dormirse en mi cama, acompañándome.

Gritar, no de rabia, no de tristeza, no de felicidad,
no para desahogarme, no para hacerme notar.
Gritar para Gritar.
¿Qué, no se puede?
¿Siempre tiene que haber una razón?
Tal vez un psicólogo diría que sí.
Pues yo digo que no.

Sería un grito sincero
Un grito de libertad
Un grito largo, fuerte, lleno de vida,
de esperanza, de mí.

Lleno de mí.
Un grito que ya hice, sin tener que hablar.
Un grito mágico.
Un grito silencioso.
Un grito que escribí.

—-

Esto lo escribí en Diciembre 5, 2002. Lo publico hoy porque mientras buscaba en mis libretas y diarios viejos para ver que subía como post de #tbt me tope con este y me recordó a una amiga. Ella es mi tocaya y en noviembre del año pasado (por las fechas de Thanksgiving) escribió un texto en FB de aprendizajes de la vida y de las enseñanzas que particularmente le habia dejado el mes de noviembre… su reflexión me gusto mucho. Cuando la felicité y le dije que me había encantado leerlo recuerdo que me dijo algo que resumo así: “Tenía muchas ganas de gritar, estaba muy desesperada, lo escribí y se me paso”.
Hace 15 años me identifiqué con ella.

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mañana de rancho

En un árbol veo todo.
Veo presente, futuro y pasado.

Un árbol es fuerte.
Tiene la sabiduría de cambiar y crecer… de madurar.

Es humilde, pues cae; da sombra y hogar a quien en el confíe.
Da fruto alimentando a quien de el dependa.

El árbol es amigo, me dice como el tiempo pasa con tan solo mirarlo.

El árbol es experiencia y carácter. Olor y color.
No es perfecto, ni lo intenta, es único, porque sí.

Nadie como él tan coherente de alimentarse desde debajo de la tierra, tomar de ahí los nutrientes para ser grande.

Pocos como él, tan paciente para estar, para echar raíces en un solo lugar.
Tan honesto para no esconderse y envejecer con orgullo.
Un árbol es fiel tan solo por permanecer.
Hoy, para mi, este árbol es paz.

(Sierra Picachos 02/10)

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Valor agregado (Por aquello del #tbt)

Me he clavado en estos últimos días leyendo mis diarios de primaria y secundaria y las libretas en las que escribía en prepa y carrera. Me he reído tanto, se me ha enchinado la piel, he tenido muchos cuestionamientos (no me acordaba que había querido tanto a esta persona o por qué estaba tan confundida en esos meses) y aunque se que soy yo la que los escribió y míos los sentimientos que están ahí, al leerlos después de tantos años desconocí muchos de éstos.

Con el tiempo cambiamos tanto, mejor dicho, evolucionamos tanto, que fácilmente se nos olvida de dónde venimos, por qué somos así…disfruté recordar y como dicen que recordar es volver a vivir, acabo de regresar de un viaje no muy lejano pero sí lleno de anécdotas. Algunas que quisiera compartir.

Este escrito es de Septiembre 2003. El día que fui a ver un Homenaje a Gabriel García Márquez en el Tec de Monterrey. Nunca se me va a olvidar como nos dejo a todos en el Teatro Luis Elizondo. La audiencia estábamos con gran expectativa de la culminación del evento porque íbamos a escuchar unas palabras del autor que no solo era Nobel de Literatura pero que nos había regalado tantos paisajes internos al compartirnos fragmentos de su imaginación.

Cuando le pasan el micrófono el sencillamente dice: “Muchas Gracias. Yo por eso escribo, para no tener que hablar. Gracias.”

Boquiabiertos. Así quedamos muchos, sobre todo los que nos esforzamos para poder asistir a verlo, a honrarlo. No me esperaba para nada escuchar eso aunque hoy entiendo lo predecible que era. ¿Qué necesitábamos escuchar que no nos había dicho ya? ¿Qué valor le podíamos dar ese día a sus palabras si éstas ya se habían colado por nuestros ojos a nuestro corazón?

Esa noche escribí esto. (No le voy a cambiar muchas cosas que desesperadamente quisiera cambiar, pero quería compartirlo tal cual esta para que no perdiera su esencia.)

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No creo que leer a García Márquez me haga más culta ni saberme de memoria 100 años de soledad me haga una persona más interesante.

Tal vez aprenderme un poema de Benedetti o una canción de Shakira signifique lo mismo para mi, tiene el mismo sentido en mi escaza riqueza intelectual.

Puede ser que Angeles Mastretta y sus Mujeres de Ojos Grandes me haya gustado más que El Alquimista de Paulo Coehllo.

Puede ser que viajar sea la respuesta.

Debe ser.

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El año anterior, en Julio 2, 2002 escribí esto: (Generalmente escribía alguna breve descripción debajo de la fecha, pero en esta hoja no hay nada. Solo puedo apreciar, leyendo el otro texto que escogí para compartir hoy, que durante ese par de años tenía una obsesión con Benedetti)

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Quiero huir con el aire
Volar alto como las águilas
Que me miren como las montañas
Ser tan fuerte como las raíces de un árbol

Quiero reír como una hiena
Llorar como un bebe
Nadar como sirena
Crecer como los girasoles
Escribir como Benedetti

Quiero ser predecible, algunas veces, como el cielo
Tan mujer como mi madre
Tan feliz como me haces
Tan independiente como el mar

Simplemente quiero ser.

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En conclusión: quería ser muchas cosas…y viajar jaj. ¡Que poca! Any de 18 años no le parecería nada que me este riendo de sus escritos.

De hecho me recordó que me gusta viajar, y que sigo creyendo que es de las acciones que más me han enriquecido como ser humano. Y no lo digo por turistear, por caminar en lugares exóticos o ir de shopping. Nunca han sido los paisajes externos sino los internos los que me han dado lecciones de vida.

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Poca profundidad pero mucha sinceridad

Escribo desde que me acuerdo. Desde los 8 años tenía diarios abajo de mi almohada (donde creía, inocentemente, que nadie los podía leer). Todas las noches escribía de mi día… Lo que me gustaba, lo que no, que hacía, con quien… No detalles, pero si emociones; poca profundidad pero mucha sinceridad.
Después, con el tiempo, escribía durante el día, ideas de canciones (que después mi prima Daniela y yo cantábamos con todo y coreografía a mis papás y tíos), textos para compartir, frases para recordar o escritos para alguien especial. Lo empecé a hacer más recurrente mientras más cosas me pasaban, más vivía, más me enamoraba, de alguien o algo. Recuerdo escribir cuando conocí el dolor y aquellas palabras me ayudaban a enfrentarlo. Me salía de la regadera para escribir, con papel y lápiz como se hacía antes. Cuando me despertaba al baño en la noche plasmaba en una libreta un pensamiento vago que por la mañana se convertía en alguna carta a un ser querido, en un desahogo o confesión personal que tal vez ni yo conocía.

Los tiempos cambiaron y hoy escribo mis ideas mientras espero en los semáforos, en el gimnasio, en una tienda… gracias a mi celular, grandiosa nube que no dejará esos se pierdan tan fácil, porque así como llegan, las palabras se van.

No he sido escritora de closet pero por si acaso hoy más que nunca lo dejo de ser. Agradezco a mi mamá que me regalo mi primer diario (y varios libros) y a los que algunas vez me regalaron esa bonita libreta (de pájaros, flores, negra, elegante, con su propia pluma…) para alentarme a seguir contando eso que me pasa que muy probablemente a ti ya te pasó o te puede pasar. Gracias por ahorrarme tiempo y dinero en terapia o al menos de rebeldía innecesaria por no poder expresar mis sentimientos. Gracias a ustedes (saben quienes son) porque me hicieron saber con esas hojas en blanco que les interesó lo que dije alguna vez…espero que por medio de anabeat sigan siendo testigos de esta aventura pero sobre todo acompañándome en este viaje.

Cuando tenía 14 años

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