La conexión del corazón

Hoy se cumplen 2 años de que mi mamá murió.

Sin palabras para expresar mi sentir, comparto una carta que le escribí una noche sombría en Monterrey.

Al releerla hoy, pienso que tal vez en esos momentos quería ser honesta y vulnerable pero mostrarme fuerte a la vez, expresarle a mi mamá cuánto me iba a hacer falta y al mismo tiempo darle la tranquilidad de que iba a estar bien sin ella. Que su estrella se quedaba conmigo y con los que la conocimos.

Su madre y mi abuela (mi Muñe), falleció cuando mi mamá tenia unos cuantos años más que yo. El sufrimiento que nos deparaba su ausencia a mis hermanos y a mi, ella lo vivió en carne propia.

Cuando por fin me animé a compartirle el texto, yo no estaba en México pero se lo envié a mi hermana por e-mail y a ella se le ocurrió transcribirlo (junto con el escrito: Ganar en la Vida) en hojas blancas con letra muy grande. Así, mi mamá las iba a poder leer cuando tuviera un poco de energía.

Y así fue.

—-

Febrero ‘2016

Cuando me faltes no voy a perder mi camino
porque tu me enseñaste con un gran ejemplo a encontrar mi propio destino, a tener confianza y seguridad en mí misma.

Cuando termine tu misión en esta vida te voy a recordar todos los días como mi primer amor, mi primer alimento, mi primer abrazo… esos que se han multiplicado exponencialmente y convertido en el amor mas grande y los abrazos más cálidos que me han dado.

Cuando la vida, como la conocemos, te separe de mi voy a inmortalizar tu recuerdo con tantas sonrisas que compartimos y tanto amor que llena hoy mi corazón.

Cuando la luz de tu mirada me falte solo bastará con cerrar mis ojos y verte mirándome siempre sincera, siempre con ganas de enseñarme a valorar lo que tengo,  a disfrutar de las cosas simples de la vida y que al tener que esforzarme por alcanzar mis metas, éstas se disfrutan mas.

Cuando sientas que te voy a extrañar, tienes toda la razón del mundo. Te voy a extrañar, te voy a amar, te voy a buscar para platicarte y pedirte consejos…. Siempre. Y estoy segura que desde el cielo me los vas a dar.

Cuando me duela el corazón por no poderte abrazar no me voy a enojar con Dios por apartarte de mi…le estoy eternamente agradecida porque escogió tu vientre para crearme, tu voz para guiarme y tus brazos para acurrucarme.

Gracias por enseñarme que la plenitud y el equilibrio en la vida se puede alcanzar. Que estar con tu pareja mas de 40 años se puede lograr. Que tus hijos te quieran, te admiren y respeten sí se puede. Que la familia siempre es primero y que además se puede ser una abuela que los nietos esperen ver con ansias simplemente por compartir su tiempo con ellos, su entusiasmo y cariño.

Cuando me faltes, el sol se va a poner sobre mi alma… pero sé que vas a estar conmigo siempre. Como tú me lo escribiste una vez, la conexión del corazón es la que manda: atemporal, intangible y eterna.

En memoría de

Verónica Zubirán Mac Gregor (Dic. 21, 1952 – Abril 16, 2016)

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“Papá, ¿qué hay arriba del cielo?”

A sus 2 años y medio mi hijo Ricardo preguntó un día mientras íbamos en el carro.

“Papá, ¿qué hay arriba del cielo?”

Su papá le contestó: “El universo, los planetas……” mientras yo automáticamente pensé en Dios. Esta discrepancia entre mi esposo y yo se hizo más evidente el año pasado, cuando en abril del 2016 mis hijos perdieron a su abuelita materna y seis meses después a su abuelo paterno.

Pero realmente No los perdieron, No están descansando, simplemente murieron.

A los niños hay que decirles siempre la verdad, no disfrazada y sin tanto adorno. El lenguaje les facilita, al igual que las experiencias, interiorizar y entender el mundo a su alrededor. Por eso cuando les explicamos algo, de cualquier tema, y sobre todo un suceso tan doloroso, misterioso e irreparable como la muerte de un ser querido, es importante hacerlo bien.

Me hubiera gustado haber visto alguno de estos videos/libros que voy a recomendar antes de explicarle a mis hijos la muerte de mi mamá. Pero me ganó la nostalgia, la esperanza y mis creencias.

Busqué por meses las maneras de prepararme yo para cuando mi mamá faltara (otra vez evitando la palabra: muriera) que no le di mucha importancia a lo que mis hijos iban a sentir porque desde mi punto de vista, en ese momento estaban muy pequeños. Creía que un niño de 3 años y otro de 1, no iban a entender de todos modos lo que les explicáramos. Y bien que me equivoqué. Entender es una cosa y percibir otra, y esta última esta siempre presente.

“Mamá, ¿y Yaya?” me preguntaron mis hijos a la mañana siguiente de que falleció su abuela. “Yaya se fue al cielo mi amor” les dije abrazándolos.

¿Pero cómo? ¿En avión? ¿Volando?

Y ahí ya no sabes si seguir llorando o sonreír por la ingenuidad de un niño y la ambigüedad de tu respuesta.

A pesar de que mi marido y yo tenemos diferentes formas de interpretar la muerte, nos hemos comunicado (peleado y contentado) y trabajado (introspecciones fuertes de nuestras creencias y formación desde la infancia) como pareja para poderles exponer a nuestros hijos una manera clara, sencilla y sobre todo unificada de lo que significa morir.

Aquí comparto 5 materiales que nos han servido a lo largo de este proceso (Gracias a nuestros amigos y familiares que nos los han regalado y compartido. Los queremos mucho.)

Los elegí, principalmente, porque ninguno esta ligado a creencias religiosas en particular y porque cada uno responde a preguntas que hemos experimentado como familia en las diferentes etapas de un duelo.

  1. ¿Qué decirle a nuestros hijos?

Introducing the concept of death to a young child.

http://bit.ly/2myGMkb

Este video me llegó en un newsletter semanal de Dr. Laura Markham a quién sigo hace unos años (Twitter: @DrLauraMarkham). Ella es autora del libro Peaceful Parent, Happy Kids, y fundadora de Aha! Parenting (http://www.ahaparenting.com/). Es psicóloga clínica y mamá.

En esta ocasión la entrevistaron de Parenting Junkie (www.theparentingjunkie.com). Hacen co-producciones que disfruto ver porque presentan cada situación como juego de roles con actitudes y dudas de los niños en la vida real.

Me gustó mucho porque la mamá en el video explica la muerte con ese aire de naturalidad que a algunos, como a mí, nos toma más esfuerzo darle. Aplica el tema en situaciones con las que nos podemos topar en el día a día sin que sea la muerte un tema personal o aplicable solo para el 2 de Noviembre, el día que honramos a los difuntos en México.

  1. ¿Qué podemos sentir?

Nos ponemos tristes cuando alguien muere

Este libro narra los sentimientos por los que pasamos en un duelo, pero enfocado a los niños, en su lenguaje y con la claridad necesaria. ¡Que importante es validar por lo que los niños pasan en esa etapa! Al leerlo mis hijos y sobrinos se han sentido identificados y comprendidos.

 

  1. ¿Cómo puedo seguir conectado a mi ser querido?

The Invisible String

 

Este es un libro que describe cómo todos estamos conectados con las personas que queremos. Vivos o muertos, el hilo invisible va de corazón a corazón. El mensaje es muy claro, memorable y sobre todo reconfortante para niños y adultos.

  1. ¿Cómo lidiar con la muerte?

Dealing with Death

Artículo y video de Fred Rogers

http://www.fredrogers.org/parents/special-challenges/death.php

Como comunicóloga, siempre me pareció admirable la carrera de Fred Rogers. De hecho si tus hijos han visto la caricatura de Daniel Tiger’s Neighborhood, ya conoces un poco de este personaje porque esta inspirada en una serie de él: Mister Rogers’ Neighborhood.

Si vas a ver el video, prepárate porque esta muy oldie, narra la anécdota de cuando murió el perro de Fred cuando el era niño. El recuerda como se sentía, lo que hacía, lo que hicieron sus papás y abuelos para hacerlo sentir bien etc. El artículo tiene tips muy prácticos del vocabulario que usar, el funeral etc. Sin embargo lo que más me gusta es como nos recuerda a los papás que vamos a tener más oportunidades de hablar del tema con nuestros hijos, que siempre surgirán más preguntas y podemos ayudarles a lo largo de los años a definir lo que la muerte significa para ellos.

5.¿Cómo es el ciclo de la vida?

The Fall of Freddie the Leaf

Narración del libro en video:

Este video me lo compartió una tía de mi esposo. Ella es directora de un Colegio Montessori en Toronto, Canadá desde hace muchos años.

La fábula es considerada un clásico, se publicó en 1982 por primera vez. Lo recomiendo para niños de 5-6 años en adelante, sin embargo en mi opinión, la lectura e imágenes no es muy entretenida para ellos…yo lo que he hecho es platicárselos cuando les surgen dudas de la muerte, especialmente a Ricardo de 5 años.

La historia de Freddie the Leaf es una manera hermosa de poner en perspectiva como todos los seres vivos, plantas, árboles, animales, seres humanos vamos a vivir y morir y cómo podemos disfrutar y cumplir nuestra misión en el camino.

(Nada ni nadie es perfecto. Así es que de cada uno de los materiales que recomiendo tengo mis observaciones, palabras o situaciones que cambiaría etc. Pero son cuestiones personales que no vale la pena mencionar porque creo que cuando alguno de ustedes tenga la necesidad de recurrir a ellos, pueden tomar la decisión de hacer esas modificaciones en su mente para su propia paz o si es el caso, para el criterio de sus hijos. )

La semana pasada vimos la película de Disney/Pixar “Coco” y me preguntó Ricardo ayer, “Mamá, tu crees que lo que pasa en la película de Coco es lo que pasa cuando nos morimos?” “No lo sé Ricardo” respondí, con temor a parecer ignorante delante de mi hijo, “nadie sabemos qué pasa cuando morimos…”. Y gracias a una película excelentemente bien hecha y con un mensaje afín al de nuestra familia, tuve una platica con el sobre la ausencia en este plano terrenal de nuestros seres queridos y sobre cómo nos gustaría ser recordados. Tal vez no la versión correcta o anhelada por muchos, pero nuestra versión: Mazal Priego y para ellos hoy es suficiente.

Los niños todavía están muy pequeños para creer en algo firmemente. Ellos creen en lo que las personas en las que más confían les dicen. Nosotros como sus padres debemos de guiarlos a formar su propio criterio conforme vayan madurando.

En mi experiencia, en lo que más me he esforzado y a la vez lo que ha tenido mejores beneficios con mis hijos es hablar de la muerte con naturalidad (aunque se me llenen los ojos de lagrimas cada vez). Es sumamente importante que nuestros hijos nos vean tristes o vulnerables cuando nos sintamos así. Me costó trabajo entenderlo pero es efectivo; si ellos ven cómo estamos emocionalmente y lo expresamos abiertamente les da más tranquilidad que si lo escondemos, porque de todos modos lo perciben. El impacto de esto a largo plazo es inmenso porque estas acciones les ayudarán en un futuro a saber que esta bien demostrar sus sentimientos con sus papás y que la familia es un espacio de dialogo, aceptación y confianza.

Cuando nos pasó, Alejandro y yo no sabíamos exactamente qué decirles o qué no decirles a nuestros hijos de la muerte de sus abuelos. Seguimos nuestros instintos y resultó que los dos teníamos instintos diferentes.

Hoy Ricardo de 5 años y Jacobo de 3 años nos preguntan con frecuencia por sus abuelos. Los recuerdan y entienden que ya no están, que murieron, que no los pueden ver, escuchar o tocar, pero sí sentir y recordar con mucho amor. Y que ese amor dura por siempre.

La tía Cuqui me regaló esta tarjeta hecha a mano por ella y es muy especial para mi. En cuquisart.love puedes ver más de su proyecto en Portland.
Crédito Foto: Laura Mazal
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“No se puede enseñar nada a un hombre…”

Los maestros tienen el poder de formar conciencias

Tienen la responsabilidad de enseñar

La capacidad de construir y destruir sueños

De guiar y fomentar la curiosidad

Un buen maestro no etiqueta, sino encuentra

Encuentra las habilidades de cada alumno y las potencializa

Los maestros con don, son mentores de profesión

Los maestros son fundamentales en la vida de cualquier ser humano, en cualquier país y cultura. En cualquier modelo educativo o nivel socioeconómico.

Durante nuestra vida aprendemos de maestros académicamente, espiritualmente, maestros de las artes, deportes… incluso maestros que no lo son de profesión, pero que con naturalidad enseñan desde su ámbito de acción.

Hoy celebro a todos ellos, quienes en su mayoría, enseñan por vocación y pasión. Maestras y maestros que tienen el compromiso social de impulsar y sacar lo mejor de sus alumnos, de esas vidas que por un periodo de tiempo se cruzan en su camino.

Aquellos que tienen el deber de enseñar, pueden moldear cerebros, desarrollar intelectos e inspirar a marcar y cumplir metas.

Un maestro que además es amigo nunca se olvida.

Felicidades a todos los maestros, en especial a mi mamá. A quién vi por más de 20 años preparar la ropa que se iba a poner desde un día antes, levantarse con una sonrisa en los labios por ir a trabajar y regresar con tantas anécdotas que la mantuvieron siempre joven de corazón.

Mi mamá fue una maestra que disfrutaba aprender todos los días de sus alumnos; sin duda dejó huella en las personas pues recibió tantas muestras de cariño de sus ex alumnos en los últimos días de su vida.

Ella tenia esta frase en un corcho de su closet:

“No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo”. – Galileo Galilei

Irónica frase acuñada por el padre de la ciencia moderna, quién antes de obtener este título fue maestro en 1589.

Aprovecho para recordar un escrito que le escribió a mi mamá una de sus ex alumnas, Cordelia Rizzo:

Requiem por Miss Vero Priego

http://cordeliarizzo.tumblr.com/post/143067580427/requiem-por-miss-vero-priego-abril-de-2016

Gracias Cordelia por este hermoso recuerdo y Felicidades en el día del maestro a ti también.

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Ganar en la Vida

Hoy es el aniversario de que murió mi mamá.
Hoy es domingo de resurrección.
¿Coincidencia? tal vez.
Las creencias de a dónde iremos después de la muerte y la interpretación de las “señales” son tan diferentes para cada uno de nosotros.
Para mi, no lo es.

El día de hoy, al igual que ayer y mañana, mi mamá no esta presente de carne y hueso conmigo, aunque lo esta de muchas otras maneras. Hoy no es más especial, ni tampoco más doloroso. Simplemente es un número que se acumula de su ausencia en la vida que conocemos.

Hoy la recuerdo igual, la amo igual, la extraño igual…más de lo que podría empezar a explicar. Aunque debo confesar que sí estoy llorando más. Culpa de los mensajes, llamadas y muestras de cariño.

Hace poco más de un año escribí esto. Mi mamá lo alcanzó a leer y se lo leí también. Compartí el escrito en su velorio y en una misa posterior; algunas personas me lo pidieron y se lo pedían a mi papá también porque les había gustado. No tenia ánimos de que nadie más lo tuviera por ser tan personal y especial. Sin embargo hoy me nace compartirlo otra vez.

“As good as it gets”
(julio 2014)

El juego de la vida no lo gana quien vive más
Gana quien vive mejor

Quien hace amistades duraderas y verdaderas
Quién vence obstáculos y miedos para lograr sus metas

No gana quien no se enferma,
sino quien convierte la enfermedad en una razón más para vivir

Triunfan los que se ganan el respeto y admiración de sus hijos y nietos
Y los que tienen el gusto de admirar y estar orgullosos de ellos

En esta vida salen victoriosos los que cuentan con el amor y confianza
de su pareja y seres queridos

Los que disfrutan lo que hacen y hacen lo que disfrutan

Los que son auténticos con ellos mismos y con los que los rodean

Ganan los que viajan para conocer y los que viajan para crecer

Ganan los que leen por placer, porque como dice el refrán: un lector vive mil vidas antes de morir

En la vida que conocemos, el ganar no se cuenta con años, sino con experiencias, aventuras, sueños cumplidos, pero sobre todo con amor entregado y recibido.

En todo esto mamá has ganado.
Y nosotros ganamos más por tenerte cerca y salpicarnos de esa gran estrella que ha iluminado tu vida llenándola de bendiciones y tantas satisfacciones.

¡Felicidades mamá!
Ganaste en vida y sin duda te has ganado el cielo.
Cuando sea grande quiero ser como tú.

En memoria de 

Verónica Beatriz Zubirán Mac Gregor

12/21/1952 a 04/16/2016

Es duro perder a un ser querido, es muy difícil perder a nuestros papás. Como hijos, pensamos que nuestros papás están ahí siempre, son parte del paisaje, de nuestro pasado, presente y futuro. Y claramente no es así.

Siempre pensamos… después.

Después… después que tenga dinero la invito a un viaje… después lo invito a comer a ese restaurante que no ha ido… después los dejo regalarle a mi hijo ese juguete que no me encanta. Después le doy un abrazo y le digo lo importante que es para mi.

Y es que nos enfocamos tanto en nosotros mismos que los damos por hecho.

Son etapas, lo sé.
Primero desde que somos chiquitos tenemos que definir quiénes somos para empezar a hacer nuestros amigos en el colegio.
Después tenemos que elegir qué actividad o deporte queremos hacer… Encontrar para qué somos buenos, como dicen.
Al paso del tiempo tenemos que preocuparnos un par de años por la carrera que vamos a estudiar y el camino que vamos a escoger para nuestra vida profesional.
En otro tema, de mayor relevancia, hay que concentrarnos en salir y conocer amigos, novios potenciales y en mi caso, “husband material”.
Cuando por fin encuentras a tu roto (o descocido)… depende… pasas años pensando en ¿cuántos hijos quiero tener?, ¿podré tener hijos? Empiezas toda una nueva aventura… ya no solo trabajas, sino eres esposa, amiga, hermana, cuñada, concuña, hija, y mamá. A mi parecer, éste último es el trabajo más importante en la vida, así que por instinto te abocas a hacerlo lo mejor posible.
Y ahí, siempre, a tu lado, a tu disposición, listos para apoyarte y salir corriendo a tu auxilio están tus papás. Aprendiendo a ser suegros, consuegros y gozando ser abuelos, mientras a su vez son todo en lo qué tú te has convertido también.

Para algunos, como yo, es una enfermedad lo que te hace darte cuenta de golpe de que tus papás no estarán siempre contigo. Para otros, la separación es de un trancazo, y no es que vivamos en una fantasia de inmortalidad, es solo que por estar armando el rompecabezas de nuestra existencia no les damos suficiente valor en nuestra vida.

Creo que apenas hace unos meses, después de varios años, empecé a tener tiempo para disfrutar más y correr menos. Me encantaría tomarme un café con mi mamá, preguntarle muchas cosas que hasta esta etapa de mi vida quiero aprender, me gustaría llevarla a conocer mi casa nueva, platicarle nuevos proyectos y que mis hijos se sienten en su regazo a leer.

Siento que mi mamá se fue mucho antes de lo que me hubiera gustado, pero no cambiaría la relación que teníamos por nada.

Se acerca el 10 de mayo y es una fecha importante y en junio el día del padre también. Pero no son esas fechas en las que hay que lucirnos… es en el día a día que hay que demostrarle a nuestros papás que los queremos, reparar daños, si los hay, y agradecerles. A fin de cuentas, nadie nos enseña a ser papás, pero siendo hijos tenemos más experiencia y mucho que dar.

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Me dueles 2017

Esto lo escribí el 1ero de enero a las 3 am tratando de conciliar el sueño. Celebré el año nuevo con mi esposo, mi hermano y mi cuñada (los niños dormidos). Hice todos los rituales de superstición que me han contado se debe de hacer en año nuevo: el dólar en el zapato, calzón rojo para dormir para atraer el amor, amarillo durante el día para atraer el dinero, dar una vuelta con una maleta afuera de tu casa para viajar durante el año, barrer afuera de tu casa para alejar la mala vibra… ¿qué mas? Ah, pedir deseos con las 12 uvas obviamente….estoy segura que hay muchos más, y ni siquiera estoy segura de que estos hayan estado bien hechos… entre tradiciones y conocimientos de mis papás abuelitas, amigas… hice una mezcolanza, me divertí, abrace y me abrazaron. Después de unos tequilas y unos juegos de cartas me disponía a dormir. Yo generalmente me duermo al poner mi cabeza en la almohada, (lo cual a mi esposo, Alejandro, le da mucha envidia). Minutos más tarde no podía relajarme. Así que como pasa muchas veces, una vez que escupo, o más bien escribo, en una hoja o en el celular algunas palabras, ya puedo descansar. Alejandro dice que esta muy dark, pero él, más que muchos, conoce este dolor.

Me dueles 2017
Me dueles y todavía no empiezas
Me duele pensar que inicia el primer año de mi vida sin mi mamá
Me duele pensar que no estará conmigo cuando…. todo… cuando todo.

Me duele pensar que al paso del tiempo ya no me duela tanto… siento como poco a poco va cicatrizando el sufrimiento y la tristeza de no poderla abrazar, de no poderla escuchar…

Sutilmente su mirada y la mía se hacen una. Se fusionan su voz y mi voz y en mi alma habita la suya.

No solo es el tiempo el que cura, es el viento que va secando mis lágrimas y la quietud de mi interior al respirar con profundidad.
Sanan las palabras que escribo y los recuerdos que han quedado herrados en mi memoria.

Ya me dueles 2017 y tan solo estas por comenzar.

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La vibra no se va

Mi mamá era amor y el amor se quedo.

Mi mamá era pasión por enseñar y su enseñanzas están conmigo. Siempre.

Mi mamá eran palabras reconfortantes y hoy las repito en mi mente cuando las necesito, pues están grabadas en mi corazón.

Mi mamá era consejos…siempre oportunos, siempre profundos.

Mi mamá fue una de esas mujeres que ya no hay. Miraba hacia adentro, no para afuera. Le interesaba mejorar ella para mejorar su alrededor.

Hoy me recuerda la importancia de ser más que tener.

De estar y darnNOS mas que solo dar.

Estos 3 meses me reiteran de que la vibra que cada uno tenemos, no termina , no se va…por el contrario,  resuena desde la eternidad.

Pues mi mamá a pesar de su ausencia llena mi alma de energía y paz.

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