Episodio 1: Andrea Martínez/ Chef Casa Liebre

Escucha el episodio aquí:

“No sé qué pasa conmigo, pero me gusta batallar”

La primera palabra que se me viene a la mente cuando pienso en Andrea es profesionalismo. La recuerdo con su filipina probando platillos y dando instrucciones en la cocina de su primer restaurante, por el cual la conocí.

Hace poco más de 5 años, una de mis clientes, a quién apoyaba en temas de relaciones públicas, me comentó que me había recomendado con una chef que iba abrir un restaurante e iba a necesitar una estrategia de PR para su apertura. Pocos días después, me reuní con Andrea, quien me sorprendió por la claridad de su visión; en ella percibí esa combinación de tensión y pasión que todo emprendedor transmite al estar iniciando su negocio y estar cerca de hacer realidad un sueño.

Desde que estudió las artes culinarias en The Culinary Institute de Nueva York se trazó una meta: abrir su primer restaurante antes de cumplir 30 años. Lo logró y hasta fue invitada a concursar en el programa de Top Chef México a esa edad. Para mi ella es una mujer que como dice el dicho, “donde pone el ojo pone la bala”.

A los dos años y medio cerró su restaurante “Comuna”. Recuerdo cuando leí la noticia en redes sociales, no solo me dio melancolía porque era un lugar en el que amaba comer y estar en Monterrey, pero también porque sabía que para Andrea seguramente fue un trago amargo.

La invité a platicar conmigo en Infusión Podcast porque empecé a ver las señales de humo arrojadas por su nuevo proyecto y me emocioné. Quería saber en qué consiste Casa Liebre, un concepto de comedor, huerto y estancia en Parras, Coahuila, al norte de México.

Aproveché para preguntarle como afrontó ella el fracaso temporal, como ella lo llama, con el cierre de su primer restaurante. En el podcast escucharán su respuesta. A mi me dio la impresión de que ha prosperado, en lugar de huir de la tristeza la abrazó fuerte para después dejarla ir. Buscando el siguiente sueño y meta que alcanzar, dando pasos firmes que la han acercado a seguir haciendo lo que más disfruta hacer: cocinar y servir a los demás. No solo un platillo en una mesa, sino una experiencia placentera en donde presida la buena vibra y los sabores auténticos norestenses.

Le agradezco su confianza para abrirse conmigo sobre los sentimientos que abordó después del cierre de Comuna, sus experiencias nos brindan a todos una valiosa lección.

Andrea me platicó anécdotas de cómo lucha constantemente con ella misma. Platicamos de la importancia de vencer el miedo, hacerle caso a tu corazón y serle fiel a tu esencia. También de rodearnos de gente que tengan nuestros mismos intereses y quieran cooperar en lugar de competir.

Casa Liebre esta en su periodo de infusión. Armando un equipo de trabajo con los mismos objetivos y fusionando todos los conocimientos y aprendizajes de la chef para poder ver realizado otro sueño en un futuro cercano.

Le auguro éxito seguro.

Si estas por ahí pronto, no dudes en visitarla. Pregunta a los locales por Casa Liebre y seguro ellos te llevan y hasta te recomiendan qué pedir.

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