“Papá, ¿qué hay arriba del cielo?”

A sus 2 años y medio mi hijo Ricardo preguntó un día mientras íbamos en el carro.

“Papá, ¿qué hay arriba del cielo?”

Su papá le contestó: “El universo, los planetas……” mientras yo automáticamente pensé en Dios. Esta discrepancia entre mi esposo y yo se hizo más evidente el año pasado, cuando en abril del 2016 mis hijos perdieron a su abuelita materna y seis meses después a su abuelo paterno.

Pero realmente No los perdieron, No están descansando, simplemente murieron.

A los niños hay que decirles siempre la verdad, no disfrazada y sin tanto adorno. El lenguaje les facilita, al igual que las experiencias, interiorizar y entender el mundo a su alrededor. Por eso cuando les explicamos algo, de cualquier tema, y sobre todo un suceso tan doloroso, misterioso e irreparable como la muerte de un ser querido, es importante hacerlo bien.

Me hubiera gustado haber visto alguno de estos videos/libros que voy a recomendar antes de explicarle a mis hijos la muerte de mi mamá. Pero me ganó la nostalgia, la esperanza y mis creencias.

Busqué por meses las maneras de prepararme yo para cuando mi mamá faltara (otra vez evitando la palabra: muriera) que no le di mucha importancia a lo que mis hijos iban a sentir porque desde mi punto de vista, en ese momento estaban muy pequeños. Creía que un niño de 3 años y otro de 1, no iban a entender de todos modos lo que les explicáramos. Y bien que me equivoqué. Entender es una cosa y percibir otra, y esta última esta siempre presente.

“Mamá, ¿y Yaya?” me preguntaron mis hijos a la mañana siguiente de que falleció su abuela. “Yaya se fue al cielo mi amor” les dije abrazándolos.

¿Pero cómo? ¿En avión? ¿Volando?

Y ahí ya no sabes si seguir llorando o sonreír por la ingenuidad de un niño y la ambigüedad de tu respuesta.

A pesar de que mi marido y yo tenemos diferentes formas de interpretar la muerte, nos hemos comunicado (peleado y contentado) y trabajado (introspecciones fuertes de nuestras creencias y formación desde la infancia) como pareja para poderles exponer a nuestros hijos una manera clara, sencilla y sobre todo unificada de lo que significa morir.

Aquí comparto 5 materiales que nos han servido a lo largo de este proceso (Gracias a nuestros amigos y familiares que nos los han regalado y compartido. Los queremos mucho.)

Los elegí, principalmente, porque ninguno esta ligado a creencias religiosas en particular y porque cada uno responde a preguntas que hemos experimentado como familia en las diferentes etapas de un duelo.

  1. ¿Qué decirle a nuestros hijos?

Introducing the concept of death to a young child.

http://bit.ly/2myGMkb

Este video me llegó en un newsletter semanal de Dr. Laura Markham a quién sigo hace unos años (Twitter: @DrLauraMarkham). Ella es autora del libro Peaceful Parent, Happy Kids, y fundadora de Aha! Parenting (http://www.ahaparenting.com/). Es psicóloga clínica y mamá.

En esta ocasión la entrevistaron de Parenting Junkie (www.theparentingjunkie.com). Hacen co-producciones que disfruto ver porque presentan cada situación como juego de roles con actitudes y dudas de los niños en la vida real.

Me gustó mucho porque la mamá en el video explica la muerte con ese aire de naturalidad que a algunos, como a mí, nos toma más esfuerzo darle. Aplica el tema en situaciones con las que nos podemos topar en el día a día sin que sea la muerte un tema personal o aplicable solo para el 2 de Noviembre, el día que honramos a los difuntos en México.

  1. ¿Qué podemos sentir?

Nos ponemos tristes cuando alguien muere

Este libro narra los sentimientos por los que pasamos en un duelo, pero enfocado a los niños, en su lenguaje y con la claridad necesaria. ¡Que importante es validar por lo que los niños pasan en esa etapa! Al leerlo mis hijos y sobrinos se han sentido identificados y comprendidos.

 

  1. ¿Cómo puedo seguir conectado a mi ser querido?

The Invisible String

 

Este es un libro que describe cómo todos estamos conectados con las personas que queremos. Vivos o muertos, el hilo invisible va de corazón a corazón. El mensaje es muy claro, memorable y sobre todo reconfortante para niños y adultos.

  1. ¿Cómo lidiar con la muerte?

Dealing with Death

Artículo y video de Fred Rogers

http://www.fredrogers.org/parents/special-challenges/death.php

Como comunicóloga, siempre me pareció admirable la carrera de Fred Rogers. De hecho si tus hijos han visto la caricatura de Daniel Tiger’s Neighborhood, ya conoces un poco de este personaje porque esta inspirada en una serie de él: Mister Rogers’ Neighborhood.

Si vas a ver el video, prepárate porque esta muy oldie, narra la anécdota de cuando murió el perro de Fred cuando el era niño. El recuerda como se sentía, lo que hacía, lo que hicieron sus papás y abuelos para hacerlo sentir bien etc. El artículo tiene tips muy prácticos del vocabulario que usar, el funeral etc. Sin embargo lo que más me gusta es como nos recuerda a los papás que vamos a tener más oportunidades de hablar del tema con nuestros hijos, que siempre surgirán más preguntas y podemos ayudarles a lo largo de los años a definir lo que la muerte significa para ellos.

5.¿Cómo es el ciclo de la vida?

The Fall of Freddie the Leaf

Narración del libro en video:

Este video me lo compartió una tía de mi esposo. Ella es directora de un Colegio Montessori en Toronto, Canadá desde hace muchos años.

La fábula es considerada un clásico, se publicó en 1982 por primera vez. Lo recomiendo para niños de 5-6 años en adelante, sin embargo en mi opinión, la lectura e imágenes no es muy entretenida para ellos…yo lo que he hecho es platicárselos cuando les surgen dudas de la muerte, especialmente a Ricardo de 5 años.

La historia de Freddie the Leaf es una manera hermosa de poner en perspectiva como todos los seres vivos, plantas, árboles, animales, seres humanos vamos a vivir y morir y cómo podemos disfrutar y cumplir nuestra misión en el camino.

(Nada ni nadie es perfecto. Así es que de cada uno de los materiales que recomiendo tengo mis observaciones, palabras o situaciones que cambiaría etc. Pero son cuestiones personales que no vale la pena mencionar porque creo que cuando alguno de ustedes tenga la necesidad de recurrir a ellos, pueden tomar la decisión de hacer esas modificaciones en su mente para su propia paz o si es el caso, para el criterio de sus hijos. )

La semana pasada vimos la película de Disney/Pixar “Coco” y me preguntó Ricardo ayer, “Mamá, tu crees que lo que pasa en la película de Coco es lo que pasa cuando nos morimos?” “No lo sé Ricardo” respondí, con temor a parecer ignorante delante de mi hijo, “nadie sabemos qué pasa cuando morimos…”. Y gracias a una película excelentemente bien hecha y con un mensaje afín al de nuestra familia, tuve una platica con el sobre la ausencia en este plano terrenal de nuestros seres queridos y sobre cómo nos gustaría ser recordados. Tal vez no la versión correcta o anhelada por muchos, pero nuestra versión: Mazal Priego y para ellos hoy es suficiente.

Los niños todavía están muy pequeños para creer en algo firmemente. Ellos creen en lo que las personas en las que más confían les dicen. Nosotros como sus padres debemos de guiarlos a formar su propio criterio conforme vayan madurando.

En mi experiencia, en lo que más me he esforzado y a la vez lo que ha tenido mejores beneficios con mis hijos es hablar de la muerte con naturalidad (aunque se me llenen los ojos de lagrimas cada vez). Es sumamente importante que nuestros hijos nos vean tristes o vulnerables cuando nos sintamos así. Me costó trabajo entenderlo pero es efectivo; si ellos ven cómo estamos emocionalmente y lo expresamos abiertamente les da más tranquilidad que si lo escondemos, porque de todos modos lo perciben. El impacto de esto a largo plazo es inmenso porque estas acciones les ayudarán en un futuro a saber que esta bien demostrar sus sentimientos con sus papás y que la familia es un espacio de dialogo, aceptación y confianza.

Cuando nos pasó, Alejandro y yo no sabíamos exactamente qué decirles o qué no decirles a nuestros hijos de la muerte de sus abuelos. Seguimos nuestros instintos y resultó que los dos teníamos instintos diferentes.

Hoy Ricardo de 5 años y Jacobo de 3 años nos preguntan con frecuencia por sus abuelos. Los recuerdan y entienden que ya no están, que murieron, que no los pueden ver, escuchar o tocar, pero sí sentir y recordar con mucho amor. Y que ese amor dura por siempre.

La tía Cuqui me regaló esta tarjeta hecha a mano por ella y es muy especial para mi. En cuquisart.love puedes ver más de su proyecto en Portland.
Crédito Foto: Laura Mazal

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