1,440 minutos

Leí un post en FB recientemente (comparto un fragmento del texto).

“Por años me ha perseguido este sentimiento de incomodidad por atribuirme un título que no me “corresponde”. Y es que haber estudiado filosofía tampoco me hace filósofa. Sin embargo, a pesar de no haber estudiado fotografía, amo tomar fotos. ¿Qué nos hace ser lo que somos?¿Quién lo legitima y quién lo anula?”

Y como nos pasa cuando nos sentimos identificados con algo, mi corazón estaba feliz, sintió paz. A ella también le pasa, pensé… ella también se pregunta lo mismo que yo me he preguntado los últimos 15 años.

A pesar de que conozco poco a la persona que lo escribió, conozco su trabajo, la he visto siendo artista… siendo creativa. Así que sin pensar mucho y raro en mi de involucrarme en conversaciones en FB, le comenté:

“Mony, sin duda eres fotógrafa, te lo digo con la misma certidumbre de que eres mamá. Te he visto en acción y he visto los resultados. No sé qué o quién define lo que somos… solo se que si lo que haces detona satisfacción en ti y además logras causar sentimientos en los demás estas haciendo lo que debes de hacer. ¡Felicidades!”

El tema zumbó en mí cabeza por varios días… y les comparto mi conclusión.

Eres lo que haces.
No tienes que vender un cuadro para ser pintor.
No tienes que publicar un libro para ser escritor.
Y por lo tanto no tienes que exponer en una galería en México o Nueva York para decir que eres fotógrafa.

Lo que hacemos con frecuencia, todos los días… es lo que somos. Si para todo el mundo las madres de familia somos consideradas mamás porque cuidamos, alimentamos, educamos a nuestros hijos todos los días. Entonces por qué una persona no sería corredora si todos los días corre… ¿por qué tiene que terminar un iron man o al menos medio maratón?

Más bien creo que nos gusta clasificar o definir a las personas cuando logran algo especial o mejor dicho oficial. Pero qué pasa antes de llegar a esas metas “oficiales”….a esos reconocimientos… ¿Qué pasa si nunca llegamos?

Recientemente, salió en cines una película que un amigo escribió, produjo y dirigió. Obtuvo el premio de la audiencia en Morbido Fest y fue parte del Festival Internacional de Cine en Sitges (Barcelona); ganó mejor película latinoamericana y director promesa. Así que lo entrevistaron, admiraron y criticaron también.

Escritor y Director de “1974: La posesión de Altair” decían las letras abajo de su imagen en la televisión. Era oficial, su profesión y trabajo ya era reconocido por los demás. Pero el era director y escritor desde muchos años antes…. sin que la televisión o unas letritas en color negro lo definieran debajo de su nombre. El era director en la prepa mientras nos juntábamos a estudiar y llevaba su camarita y nos grababa mientras hacíamos tareas. Fue escritor desde que decidió hacerlo en serio, trabajar su arte todos los días, desde su casa, donde nadie lo veía ni reconocía.

Entonces, ¿Qué te hace “oficialmente” ser algo? Tú.

Nuestro ser se manifiesta en el hacer. No hay de otra.

Lo que somos lo expresamos con nuestras acciones, gustos, miedos, sacrificios. Incluso con lo que dejamos de hacer para hacer lo que realmente queremos hacer.

Lo que haces define lo que eres. No tu descripción de perfil en instagram o tu título profesional. Tampoco solo lo que dice la gente experta y no cuenta solo quererlo ser, se tiene que hacer, practicar, intentar, trabajar.

No olvidemos también que lo que hacemos, a lo que dedicamos nuestros pensamientos y tiempo no es casualidad. ¿Eres lo que haces o haces lo que eres? Es la pregunta del millón. ¿Tú que crees? Sí, hay pasiones que vamos adquiriendo con los años, pero la mayoría las traemos desde que nacemos.

Veo el programa The Voice. Es uno de mis TV guilty pleasures. Los concursantes llegan inseguros a pesar de cantar desde jóvenes y haber incursionado en la música desde muy chicos, pues la mayoría no se consideran artistas de verdad hasta que uno de los jueces ( músicos reconocidos a nivel mundial) se los dicen.

Fue ese programa que me hizo hacer click yo también, ahí empecé a creerme que el simple hecho de escribir con frecuencia me hace escritora (todavía lo escribo y siento raro). No por haber publicado en algunas revistas mi trabajo, sino porque simplemente es parte de lo que soy.

No quiero pecar de ingenua. Claro que no creo que eres cantante porque cantas en la regadera. Pero tú sabes cuál es ese talento que tienes, que conoces, que has trabajado, al que le has dedicado y que a lo mejor los demás, los profesionales en ese tema todavía no lo reconocen.

Hay muchos negocios que progresan y venden miles de dólares a pesar de que nadie les invirtió un peso en el famoso Shark Tank o que en la ronda de friends and family pocos confiaron en ellos y en su proyecto. Eres emprendedor y nadie te puede decir que no lo eres aunque tus ideas no sean empresas millonarias o productos famosos.

Lo que hacemos aunque no nos paguen por hacerlo, aunque no haya un gran número de espectadores, aunque nuestras acciones no sean grabadas, públicas o admiradas de todos modos es. De todas maneras, somos.

El periodista Michael Pollen popularizó hace ya algunos años la frase antigua “We are what we eat”, “Somos lo que comemos”.

La podemos complementar así:

“We are what we eat and we become what we do”.
“Somos lo que comemos y nos convertimos en lo que hacemos”.

Hoy la pregunta no es ¿Qué quieres ser de grande?… sino simplemente…
¿Qué quieres ser? ¿A qué y a quién le quieres dedicar esos 1,440 minutos de cada día?
Estas a tiempo.
Hazlo.

 

“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito.” Aristóteles

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