No tengo hijas

No tengo una hija, pero si tuviera…

Le enseñaría que es muy bueno liderar, pero primero hay que ser líderes de nuestra propia vida.

Que las lagrimas son muestra de sensibilidad y no debe confundirlas con debilidad.

Que reír no solo es terapéutico, también es ejercicio.

Empujaría su inteligencia al máximo, su potencial para imaginar y crear.

Le aclararía que a pesar de las diferencias entre hombres y mujeres, nuestros derechos siempre deben ser iguales.

Le recomendaría que de cada cosa que vea, escuche o lea, analice cómo se siente después, siempre reflexionando más allá de sus emociones. PENSANDO en qué le agradó o disgustó… qué hubiera hecho ella diferente. Ayudándole así a formar un criterio sólido y autentico.

Le enseñaría que no hay limites para soñar, ni etiquetas para juzgar.

Hablaría con ella, cuando sea oportuno, de sexualidad. Y a mi juicio no dudaría en expresarle que es posible que a las mujeres les guste las mujeres y a los hombres les guste los hombres.

Si tuviera una hija, le transmitiría mi experiencia: que las amistades no se miden por el número de chats que tienes o a cuántas fiestas te invitan, las verdaderas amistades se descubren en determinados momentos en la vida y estos no son momentos de gloria ni de gran celebración.

Predicaría, con el ejemplo, que el maquillaje es para realzar más que para ocultar, aplicando la conocida frase de nada con exceso todo con medida.

No limitaría (con excepciones) su manera de vestir. Aconsejaría con mesura sobre cómo expresarse de manera apropiada a través de su vestimenta. Claro que esto pasando la etapa de vestirse de princesa o super héroe hasta para ir al cine. Contra eso, nada.

Si tuviera una hija, no la alejaría del dolor, acompañándola en su sufrimiento, la prepararía para lidiar con el y eventualmente poder superarlo.

Le aseguraría que Dios existe, y que no solo esta fuera de ella, lo encuentra dentro de su corazón. Dios es fortaleza, armonía y amor infinito.

Le enseñaría a rezar, a dialogar con El todos los días. Pero sobre todo, a dar gracias. Ser agradecida por todo lo que tiene y pedir por los intereses propios y colectivos.

Si tuviera una hija asumiría la grandísima responsabilidad de educarla, recordando que educar a una mujer es educar a una familia entera y por ende a la comunidad.

Si tuviera una hija, le compartiría que entre las mayores satisfacciones de su vida siempre estarán ser ella misma, tener buenas amigas y dormir con la conciencia tranquila.

Feliz día de la mujer.

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7 Comments

  1. Any, soy Karla Torres, no había visto tu blog y me encantó!! Qué padre que escribes y lo mejor qué hay estos espacios para compartir lo que sentimos y pensamos. ¿A poco no es lo mejor disfrutar de escribir? Te mando un abrazo!!

  2. Paty, totalmente de acuerdo. Creo que la mayoria de estas enseñanzas son tan universales que no solo aplican para la educación de niñas o niños, incluso, como mamá de niños estos son temas en los que hago énfasis todos los días.

    Una amiga me comento en privado algo similar, la importancia de no limitar tampoco a los hombres en demostrar sus sentimientos, su sensiblidad.

    Por otro lado, al ser mujer y mamá, puedo decir que independiente de los roles que desempeñemos dentro y fuera de casa, participamos más activamente en la formación de los hijos en el día a día. Te comparto una frase que escuche hace poco: “el humor de una mamá define el humor de su familia”. Engloba un poco lo que escribí sobre como al educar una niña, quien posiblemente será madre algún día, educas también a una comunidad entera.
    Gracias por leer y comentar. xoxo

  3. Muy bonito Ana, tan así que creo que aplica también para la educación de los hombres. Me atrevo a decir que tendríamos otra sociedad, si les enseñamos a pensar y a sentir como las mujeres. Desarrollar empatía y equidad desde pequeños. Simplemente, educarlos con los mismos principios sin importar el género.

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